Volver a la escuela en tiempos de coronavirus

Ayer comentaba que no deja de ser triste un país en el que vuelve el fútbol y abren los bares, pero tiene sus escuelas cerradas. Y soy consciente que no se abren porque no hay recursos para hacerlo, lo que es más triste todavía. 
Parece que en España la vuelta en algunas comunidades será algo anecdótico y estamos todos abocados a plantearnos la situación en Septiembre. Partiendo de que la situación es absolutamente excepcional y que, evidentemente, los criterios de sanidad pública son los que guiarán futuros escenarios, creo, no obstante, que puede resultar interesante saber cómo están organizando la vuelta a las aulas los países europeos que la están llevando a cabo o planificando.

Comparar no resulta algo sencillo en educación, y a veces es poco adecuado teniendo en cuenta la gran diferencia que existe en cuanto a la organización de los sistemas educativos, dotación de recursos, ratios, percepción social de la escuela, etcétera. No obstante, creo que ver cómo se está gestionando la vuelta a las escuelas en otros países sí nos puede ayudar a vislumbrar hacia dónde pueden ir los posibles escenarios que nos podemos encontrar en nuestro país. En cierto modo, nos permite aprender de las buenas y malas acciones que hagan nuestros vecinos.

Lo primero que tengo claro al respecto es que la situación no está siendo fácil tampoco en el resto de países europeos. Los profesores franceses se muestran nerviosos por la reapertura de las escuelas, destacando lo compleja que es la situación en algunos centros de los suburbios; en Dinamarca algunas familias se han asociado en contra de la apertura de las escuelas, y en Reino Unido, que la decisión depende de la autoridad local, muchas zonas han indicado que no abrirán las escuelas porque aún existe un elevado número de contagios en el país. Por lo tanto, la primera conclusión es que esto no es fácil. Parece una conclusión evidente, pero creo importante destacarla. No hay receta mágica ni solución perfecta.

Algunos elementos comunes en el nuevo funcionamiento de los centros que se ven en los diferentes países son la necesidad de garantizar un espacio entre los pupitres, el lavado frecuente de manos, la posibilidad de usar espacios al aire libre, la llegada escalonada a los centros, la limpieza frecuente de los baños, no compartir juguetes ni material, la necesidad de tomarse la temperatura antes de acudir a clase y el uso de mascarillas (en Bélgica es el colegio el que las distribuye). Mascarillas que depende el país son obligatorias a partir de determinadas edades (como en Portugal) o en Francia que lo es a partir de 11 años. En Alemania, algunos centros hacen test rápidos de coronavirus el primer día que se han incorporado estudiantes de Secundaria.

En cuanto a la organización de los centros, 15 es el número de alumnos que se suele mencionar como máximo por aula. En niveles más bajos algunos países hablan de 10 alumnos por aula. En Dinamarca han implementado la idea de “burbuja”, que también quiere incorporar Reino Unido, que parte de la idea de un grupo reducido de alumnos que estén siempre con los mismos compañeros, y en la medida de lo posible, con el mismo docente. En Finlandia algunas clases se han movido a otros espacios del centro, como el gimnasio, o se realizan algunas sesiones al aire libre. En otros países, como Alemania, han realizado además una reorganización curricular temporal y han eliminado la Educación Física y la Música.

Me encuentro que todos estos modelos de vuelta a la “nueva normalidad” educativa llevan muy poco tiempo, (excepto en Suecia que no cerraron los colegios) y la red sigue teniendo un papel muy importante en el desarrollo de la actividad educativa. En muchos casos no están volviendo todos los alumnos, sino que está siendo progresivo. Es una especie de “regreso voluntario”. Que haya un número reducido de alumnos en el aula hace que en algunos centros de Alemania los profesores tengan que trabajar con grupos pequeños presenciales y luego deban continuar con clases online con otros alumnos. 

En países como Francia, Reino Unido y Polonia, a pesar de existir directrices y recomendaciones nacionales, la decisión final de qué niño se incorpora depende de gobiernos locales e incluso de la misma escuela.
Por tanto, son los equipos directivos en última instancia los que deciden qué niños acuden al colegio y cuáles pueden seguir trabajando por internet. En Francia, por ejemplo, las escuelas son las que implementan la normativa nacional en función de su situación. Solo abren si pueden disponer de los espacios para ello. Las razones para decidir qué alumnado puede volver a las aulas se suele fundamentar en las siguientes prioridades: si el alumnado tiene necesidades educativas especiales, si los padres realizan trabajos esenciales, y si la situación familiar lo requiere. 
En otros países europeos hace años existen ayudas y subsidios para que los padres puedan quedarse cuidando de los niños hasta que comienzan la etapa de Educación Primaria. Por ello, por ejemplo en Polonia, la vuelta en la etapa de Infantil está siendo limitada y si la familia tiene un trabajo en el que se pueda teletrabajar, no tiene prioridad para obtener plaza, ya que tienen preferencia los niños cuyos padres realizan trabajos esenciales.

No debemos olvidar que todos estos modelos son incipientes, apenas llevan semanas, en algunos países, de hecho, solo han abierto algunos cursos. ¿Qué haremos cuando tengamos que replatearnos la vuelta de todos los alumnos?. En centros de Dinamarca que abrieron a principios de Mayo, reconocen que de tener que incorporar a todos los estudiantes tendrían que hacer horarios de mañana y de tarde, porque no tendrían suficiente espacio para el alumnado.

¿Y nosotros qué?

1. La conciliación:

La pandemia ha puesto en evidencia la necesidad de replantearnos el funcionamiento de algunos aspectos de nuestra sociedad, y nos arroja a la cara algunos elementos de la misma que son insostenibles, como el modelo de conciliación familiar.
El debate sobre lo asistencial/educativo no sucede solo en España. No se puede negar la vinculación que hay entre el hecho de que al ir los niños a la escuela, los padres podemos trabajar, pero la vuelta a los centros también ha de argumentarse desde criterios educativos, que los hay, como que esta situación profundiza las brechas y desigualdades educativas y sociales.
La UNICEF ha publicado un documento para establecer un marco para reabrir las escuelas, siempre que la situación sanitaria lo permita, evidentemente. En él se valora la importancia de la escuela para los niños, por el impacto tanto educativo como psicosocial.
La escuela no puede ser solo un aparcaniños, pero se hace entonces urgente plantear alternativas, como Italia, tratan de buscar alternativas, a través de canguros y permisos especiales con mayor flexibilidad laboral.

2. La incertidumbre:

He destacado varias veces a lo largo de este artículo que no he encontrado la solución perfecta ni la receta mágica. El coronavirus pone todo patas arriba, y a la escuela también. En todos los países hay incertidumbre y también existe el descontento de parte de los profesores y las familias. Pero la incertidumbre se ataja tratando de ofrecer información. Varios países han elaborado directrices nacionales para que los centros puedan reabrir. Documentos con indicaciones claras sobre procedimientos que hay que llevar a cabo en los colegios, lo que les sirve a éstos para prepararse. Las declaraciones descontextualizadas, sin aclaración y sin directrices claras confunden a los centros y equipos directos, que andan desbordados tratando de dar respuesta a una situación complicada. No ayudan a paliar la incertidumbre.

Se hace necesario que el gobierno se coordine con las Comunidades Autónomas para elaborar una propuesta que incluya posibles escenarios de la pandemia y diferentes alternativas para afrontar desde la escuela.
Podemos encontrarnos desde (a) una situación de confinamiento (por rebrote), en dónde tendríamos que ser previsores e invertir en formación en competencia digital docente y en la dotación de recursos digitales para alumnado desfavorecido; (b) una situación de enseñanza semipresencial en la que los niños no acudan todos los días y tendríamos que plantearnos la gestión de los tiempos, así como la continuación de parte del trabajo online; a (c) una situación de incorporación de todos los niños en la que cumplir una serie de normas sería fundamental y la regulación de los espacios y el tiempo importante. Además de todo ello, tratar de analizar qué situaciones pueden darse desde la perspectiva de la conciliación familiar en cada escenario para solventarlas de la mejor manera posible.
Preverlo con tiempo ayudaría a que los centros puedan prepararse para las diferentes posibilidades.  Como me comentaba un amigo, las asociaciones de vecinos, bibliotecas y otros espacios públicos cercanos a los centros podrían plantearse como espacios a utilizar a nivel educativo, pero todas estas acciones requieren tiempo y una planificación cuidadosa, que solo se puede realizar si se otorga un marco claro de actuación.

3. Los recursos:

Nos encontramos en una situación económica complicada, pero los puntos anteriores no se resuelven si no se hace una buena planificación e inversión de los recursos necesarios. La diversidad de escuelas de nuestro país es enorme. No todas disponen de gimnasios o bibliotecas en las que poder tener clase. Hay que dotar de material de seguridad (mascarillas, gel) a los colegios, de recursos para reorganizar o ampliar los espacios, incluso plantearse la contratación de más docentes para poder hacer frente al desdoblamiento.

Todos queremos volver a la normalidad cuanto antes. No vamos a encontranos en Septiembre la escuela que nos gustaría, pero se hace necesario empezar a tomar decisiones, para poder unir esfuerzos y recursos en que todo se desarrolle de la mejor manera posible para todos, y sobretodo, para los niños, que son auténticos afectados en esta situación y con los que contamos pocas veces. No les vamos a poder ofrecer la escuela que queremos, pero al menos ofrezcámosle la que mejor podamos darle.

PD: Gracias a Mercedes Saseta y Julia Goberna por proporcionarme información sobre lo que sucede en los países que viven.

PD2: Las Universidades son cuestión aparte, pero compartirmos algunos elementos comunes, como la necesidad de disponer de una propuesta clara de posibles escenarios, para poder dar respuesta a los mismos, o al menos, tomar decisiones que nos permitan prepararnos con tiempo. La Universidad de Cambridge ya ha indicado que desarrollará la mayor parte de su docencia online el curso 2020/2021.

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